
El lamentable error que derivó en la muerte del niño marroquí debería tratarse como un hecho aislado.
No debemos cuestionar el Sistema Nacional de Salud y por tanto , descalificar al conjunto de los profesionales sanitarios (en este caso una enfermera), cuya dedicación y esfuerzo están sobradamente demostrados y creemos que valorados por la sociedad.
No debemos caer en el juego del Gerente del Hospital Gregorio Marañón que acusó "directa e individualmente" a una enfermera sin que se hubiera producido una investigación rigurosa de los hechos. No debemos caer en el juego de los periodistas, que sin entrar en el fondo y en la forma de los hechos, se apresuraron de calificar como "infanticida" a nuestra compañera sin considerar la presunción. No debemos caer en el juego del Rey de Marruecos que fleta demagógicamente un avión para el traslado de los restos del niño, y a su vez contempla sin sonrojo a sus súbditos en pateras.
Estamos seguros de que se dirimirán responsabilidades ( a todos los niveles) y también de que algo así no debiera volver a ocurrir. Llevamos años reclamando medidas "oportunas":
- No a la contratación aleatoria y sin rigor en las unidades especiales.
- Tutela efectiva de nuestras compañeras noveles.
- Reconocimiento de la carga laboral y la presión asistencial a la que se nos somete desde hace años con las consecuencias emocionales asociadas.
En fin, desearíamos una regulación administrativa para evitar estos terribles hechos "sin duda y sin excusas" (palabras de Gerente).
Laura Díaz-Velarde (UCi 5ª)


